sábado, 18 de junio de 2016

Relato: La Niebla

La Niebla

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Son las seis de la mañana. Cuando suena el despertador me hago la remolona, no tengo ganas de levantarme, pero sé que si no lo hago ahora luego no habrá quien me mueva de la cama. 

Nada más levantarme me dirijo hacia el balcón para encender el gas, al salir me estremezco, hay tanta niebla que apenas puedo ver a los vecinos de enfrente. 

Entro en casa, notando un poco de frío que recorre mi cuerpo, me preparo el cola cao caliente, es mi desayuno antes de ir a clase. Después de arreglarme y preparar todo, salgo a la calle, la niebla es más densa de lo que creía, que parece que en vez de Madrid es Londres.

Para ir hacia el metro tengo que pasar por el callejón de la Rosa, cuyo nombre viene porque antes había un campo lleno de esas preciosas flores espinosas. 

Me coloco los auriculares y la música inunda mi cabeza. Ahora mismo suena "vívela" de Pablo Alborán. Me encanta esta canción. Voy tan concentrada en ella, que cuando me quiero dar cuenta ya estoy dentro del callejón y la niebla me envuelve. Me quito los auriculares. Con tanta niebla prefiero escuchar cuanto sonido hay en él. 
En un momento dado, noto como un escalofrío me recorre la espalda. Me giro, pero no veo nada por ningún lado, eso me angustia, no me gusta la idea de que venga alguien.

Cuando vuelvo a darme la vuelta, algo me acaricia lentamente la mejilla, pienso en mi cabello, pero es imposible ya que lo llevo en un recogido. 

Mi tensión aumenta. El terror comienza a invadirme, así que decido caminar más rápido para llegar antes al final del callejón. No obstante me vuelvo a parar al oír una respiración cerca de mí. Aunque deseo gritar, el grito se queda en la garganta. Ahora sí comienzo a correr más deprisa, pero me asfixio así que me tengo que detener.

Se me está haciendo interminable el camino. Me siento observada, y en un reflejo me vuelvo viendo como algo pasa por delante de mis ojos. 

Niego con la cabeza. Mi mente juega conmigo. Cuando vuelvo la vista delante, me fijo que no estoy donde creía estar, sino de nuevo al principio del callejón. 

-¿Cómo es posible? - Me pregunto. 

Ahora si comienzo a asustarme, estoy volviéndome loca y decido cerrar los ojos durante unos segundos para tranquilizarme. Al abrirlos de nuevo, observo como algo me mira, con unos pequeños ojos amarillos.

Jadeo, deseo salir corriendo, pero el miedo me paralizada. Cuando consigo moverme, algo me apresa las piernas. Algo suena a lo lejos, cierro de nuevo los ojos e intento llegar con las manos al sonido, y es cuando por fin abro los ojos y veo que todo fue un sueño, que podía ser realidad. Al levantarme veo la niebla y gimo de terror. 




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